Mérida obtiene 9.2 de aprobación y “coincide consigo misma”, revela Barómetro Mérida 2026

La capital yucateca mantiene una alta satisfacción ciudadana: 9.2 de calificación en gusto por vivir en Mérida y 9.0 en satisfacción con la colonia, de acuerdo con el más reciente Barómetro Mérida elaborado por Decide Market Research, dirigido por Álvaro Quiñones Aguilar.

El informe plantea que Mérida no solo se explica por indicadores económicos, sino por la experiencia cotidiana de quienes la habitan, y propone medir el vínculo entre identidad urbana y vida diaria a través de dos preguntas clave en escala del 0 al 10: cuánto gusta vivir en la ciudad y qué tan satisfechos están con su colonia.

“Brecha emocional”: el dato que mide coherencia entre ciudad y colonia

El estudio introduce la llamada “brecha emocional”, que surge al comparar ambas calificaciones:

Si ciudad y colonia obtienen la misma nota, hay coherencia emocional. Si la ciudad se evalúa mucho mejor que la colonia, se detecta tensión local. Si la colonia se evalúa mejor que la ciudad, aparece preocupación macro.

Bajo esta metodología, el reporte concluye que casi 6 de cada 10 meridanos califican igual a la ciudad y a su colonia (58.2%), lo que refleja un alto nivel de coherencia entre el orgullo por Mérida y la satisfacción con el entorno inmediato.

Dentro de ese grupo, destaca el segmento denominado “idealista coherente”, que representa 42.9%: personas que califican con 10 a la ciudad y 10 a su colonia.

La medición agrupa las respuestas en una tipología ciudadana que va desde el orgullo sólido hasta perfiles con exigencia territorial o desconexión.

Entre los hallazgos relevantes:

24.8% califica mejor a Mérida que a su colonia, lo que apunta a áreas donde hay aprecio por la ciudad, pero se perciben rezagos en el entorno inmediato. 16.9% califica mejor a su colonia que a Mérida, asociado a zonas con condiciones favorables pero con cautela sobre el rumbo urbano.

El reporte también analiza el comportamiento por zonas de la ciudad y detecta patrones claros:

Zona I (norte consolidado): concentra mayor orgullo protegido y presencia de “enclave privilegiado”. Zona III (poniente tradicional): predomina la estabilidad funcional y una exigencia moderada. Zona IV (surponiente): aumenta la exigencia territorial y la percepción de diferencias en el estándar urbano. Zona V (sur y expansión): registra los niveles más altos de ajuste local y exigencia, reflejando contrastes más fuertes.

Pese a estas diferencias, el estudio señala que en todas las zonas el grupo dominante sigue siendo el de alta satisfacción, sin que el desencanto estructural alcance niveles mayores.

El Barómetro también preguntó cuál es el principal problema de Mérida y clasificó las respuestas en dos grandes bloques:

Problemas operativos (45.1%), asociados a servicios y gestión cotidiana: baches, alumbrado, basura, transporte, agua. Problemas estructurales (45.0%), ligados a fenómenos de fondo: inseguridad, corrupción, crecimiento acelerado, gentrificación, salarios, sistema de salud.

Sin embargo, el reporte destaca que, aun con esa división de preocupaciones, la calificación hacia la ciudad se mantiene alta:

Quienes señalan problemas operativos califican Mérida con 9.3. Quienes señalan problemas estructurales la califican con 9.1.

“Una ciudad que todavía coincide con lo que vive su gente”

El análisis concluye que Mérida no es una ciudad sin retos, pero sí una ciudad donde los problemas aún no han fracturado la relación emocional entre la narrativa colectiva y la experiencia cotidiana.

“La ciudad que muchos imaginan sigue pareciéndose, en gran medida, a la que viven”, plantea el documento, que propone este instrumento como un termómetro para anticipar el momento en que esa coherencia pudiera romperse.